'Hardcore Women Crash the Boys Club' artículo traducido, mujeres en el hxc

Candace Kucsulain de Walls of Jericho


Article traduit per CoreTres sobre els rols de les dones al hardcore. Article original en anglès per Liz Worth publicat a Exclaim.ca




Hardcore Women Crash the Boys Club


Noticia de última hora: Las mujeres pueden tocar la guitarra! Y no estamos hablando de esas guitarras acústicas de campamento, que va; Las mujeres están rompiendo trastes con sus punteos en los solos, estallando amplificadores con sus riffs. Lejanas investigaciones cuentan que se ha escuchado a mujeres gruñir y gritar con el micrófono. Otros testigos aseguran sorprendentemente haber visto mujeres detrás de baterías en lugar de verlas detrás de teclados o de micros.

…Igual no hay que ser tan explícita, pero los mass-media normalmente han presentado a las mujeres en el punk, hardcore y otros géneros de música dura como un gancho. Consideremos por un momento que preguntásemos a un chico guapo de una banda de hardcore qué significa para él ser un hombre atractivo en la industria de la música; imaginemos simplemente tratar a un hombre de forma distinta, basada en la talla de su pecho o en la largura de su ropa.

Por supuesto que centrarse en las mujeres se hace a veces con buena intención. El aumento de la presencia femenina en el hardcore es una tendencia relativamente nueva, y los retos que enfrentan los chicos hasta subir a un escenario también podrían ser interesantes para estudiar. Sin embargo, se corre el peligro de ceder a esas “buenas intenciones”. La realidad es que género y música son irrelevantes y, por su propia naturaleza, un artículo centrado en las mujeres en el hardcore –o en cualquier otro género, para el caso - juega el rol de enguetizar  a las mujeres.

Entonces ¿Por qué escribir una historia sobre las mujeres en el hardcore? Pues porque, por primera vez, el impulso femenino por entrar en la escena se ha convertido en algo permanente, después de un proceso largo y lento que vio a las mujeres quedar relegadas a un segundo plano cuando el punk derivó al hardcore. Y ahora que las mujeres están generando logros por sí mismas, una historia como ésta puede ayudar a poner fin a la visión de las mujeres como una novedad.

Aunque el inicio del hardcore no fue intrínsecamente masculino, a veces se ha culpado del cambio a la tendencia straight-edge; A medida en que esta música abandonaba las raíces del “punk kalimotxero” y evitaba drogas y alcohol (atrayendo, sin duda, a jóvenes más en forma y con mayor consciencia), la escena de alguna forma también se fue convirtiendo en más “machocore”. Y añádele que bastantes músicos hc abrazaban ideas misóginas, para terminar de subir así el nivel de testosterona.

A pesar de que el hardcore descendía del punk (movimiento que tuvo a muchísimas mujeres músicas en los primeros años 80), la integración de la presencia femenina nunca ocurrió en el hardcore. Donde se habían roto las barreras de género convencionales con el nacimiento del punk, el hardcore aparecería para reafirmar que la música agresiva era un espacio de dominación masculina. 

En una de las entrevistas del libro American Hardcore: A Tribal History de Steven Blush, la fotógrafa Cynthia Connelly comenta: “Empecé a aborrecer ir a conciertos cuando empezaron a ser tan violentos. A medida que se fue pasando más al hardcore, yo iba ganando más desinterés por la escena”.

No solo en el hardcore, sino también en otros ámbitos de la música agresiva, las barreras sociales y culturales han trasladado a las mujeres la sensación de que no son bienvenidas: El grindcore nos trajo a ANAL CUNT, un grupo que se refiere a las mujeres como “un saco de boxeo natural”; En la escena gore hay un grupo llamado MISOGYNIST PUSSYSLASHER (Latigazos Misóginos); En el metal, podríamos fijarnos en algunas letras de los CANIBAL CORPSE (por ejemplo, sobre arrancar entrañas de cuerpos de mujeres).

Pero la imagen del hardcore está cambiando. Las mujeres van estando más sintonizadas con la agresividad de la escena; en lugar de intimidarse, están adoptando esa actitud.

________El reacio modelo de conducta ________

Por motivos que no tienen que ver con la música, investigar sobre la participación de mujeres en bandas de hardcore no es tarea fácil. Solo hay que escribir en el buscador de internet alguna combinación de las palabras “femenina”, “mujer”, “hardcore”, “guitarra” y “al frente de” y te encontrarás con más porno del que hubieras podido imaginar…

Claro que siempre puedes optar por preguntar en los foros punk si conocen bandas hardcore donde participen chicas. La respuesta será, por supuesto, que sí. Canadá nos ha proporcionado a FUCK THE FACTS, KILBOURNE y AS ASTRAEA FALLS, por mencionar algunas. Más allá de estas fronteras, podemos ver a VICE DOLLS, ALL OR NOTHING, F-MINUS, MOST PRECIOUS BLOOD…

A finales de 1998 vivimos la irrupción de WALLS OF JERICHO, una de las experiencias hardcore más exitosas. Con Candace Kucsulain al frente, este quinteto asentado en Detroit se consolidó rápidamente gracias a su enfoque agresivo. Kucsulain, que es conocida desde entonces por canciones como “There’s no ‘I‘ in ‘Fuck You‘” (No hay ‘yo’ en ‘Que te jodan‘) y por tocar con la nariz rota tras un golpe en la cara, suele considerarse un modelo a seguir para las fans, un título que ella se resiste a adoptar. “No creo que sea necesario para mí aceptar eso de la gente”, dice. “Puedes tener un modelo a seguir, pero eres tú quien ha de dar los pasos y tienes que hacerlo por ti misma”. El hecho de que algunas mujeres emerjan es increíble, hay que darles credibilidad. Para mí, no fue algo que pensé demasiado; simplemente lo hice, porque tenía todo el derecho y porque me apetecía. Y me imagino que son las razones por las que lo harían también la mayoría de las chicas”.


Entonces ¿Quiénes fueron esas chicas exactamente? Kucsulain dice que algo surgió fuera de la escena musical, una “reacción mundial en cadena”. El componente de dominación masculina y las tendencias misóginas estaban por todas partes cuando ella se sumergió en la escena a mediados de los '90, autoproclamándose una "Hardcore Girl que podría patearte el culo en el pogo y cantar saltando por encima de tu cabeza”. Pero las mujeres empezaron a entrar en el hardcore, y no solo porque la escena estaba cambiando, sino porque todo estaba cambiando. Aunque los modelos femeninos emergentes en el hardcore eran menos obvios. Kucsulain se para a preguntarse si había mujeres al frente de bandas hardcore en la época que comenta. No recuerda ninguna.

Para llegar a la raíz de esta invisibilización, hay que ir hasta los primeros años. Ian MacKaye, de MINOR THREAT, FUGAZI y EVENS, apunta que ocurrió durante un momento en el que los medios de comunicación trasladaban una imagen sobre el punk de violencia y nihilismo. Admite que si bien hubo algunos violentos en el movimiento punk cuando él estaba involucrado (finales 70’ – primeros 80’), él fue más el objeto de esa violencia. Un mechón de pelo coloreado era suficiente para que un joven punk tuviese que acabar usando los puños. MacKaye recuerda cómo tenía que actuar en defensa propia, aunque no sería así como se veía desde fuera y los medios de comunicación de masas convencían de que la violencia era algo inherente al punk. Pronto la gente que se identificaba con esa violencia empezó a llegar a la escena. “La gente más razonable se fue alejando poco a poco de los escenarios y, finalmente cogieron la puerta y adios. Abandonaron”, explica. “En mi experiencia en Washington, fui testigo de la actitud de diversos chicos y chicas, y pude ver cómo iban apareciendo más chicos en las primeras filas, hasta que se llegó al punto de estar en una sala donde no había nada más que chicos. Lo que resultaba atractivo para la mayoría era la postura de tipo duro”.


Walls of Jericho
A MacKaye le gusta pensar que la música de los primeros 90’, como el movimiento Riot-Grrrl, ayudó a eliminar muchas barreras de género, pero cuando habla de hardcore, admite que solo se han hecho algunos progresos, no se ha solucionado el problema. “En ese tema está aún la lucha, pero las mujeres van a ganarla. Siento como si esta generación en este tipo de música fuese una vanguardia. Y creo que van a cambiar las reglas, cosa que espero. Pero es una pelea que no podemos abandonar”

Kucsulain también tiene en cuenta la influencia de las mujeres dentro de la industria musical a principio de los 90’. La popularidad de la música punk fue abriendo nuevos caminos y, al igual que en los 70’, las chicas fueron pillando el micrófono. Eso del hardcore con acceso restringido a los hombres ya se acabó. Sin embargo, sabe por experiencia que estar a la vanguardia es una lucha ardua. “Es un poco más complicado, sabiendo que tienes que probarte a ti misma”, dice. “Tienes que estar siempre un paso por delante de la gente y es simplemente cuestión de suerte para mí, que me gusta ese reto. Es como que tenía que superarme a mí misma, pero como casi todo en la vida. Ahora noto que he dejado atrás ese autoexamen de alguna manera; definitivamente no es fácil para mí porque he crecido como mujer; Tengo 25 años, no quiero llevar más pantalones caídos, no quiero actuar como un chico”.

Kucsulain comenta que la crítica que suele recibir del público sobre sus atuendos ‘femeninos’ o su manera de bailar en el escenario es que no encaja dentro de las poses tradicionales del hardcore. Pero ella no le da importancia. “Tengo derecho a expresarme como quiera y si no les gusta pueden irse a la mierda. No voy a abandonar y no voy a dejar de hacer lo que hago, porque de eso se trata”.

________Bajo presión________

Bromeando sobre una historia de una rata muerta arrojada en un calcetín durante un concierto de hardcore, las hermanas Trezzy (Thèrese) y Fran Lanz se planteaban por qué hay menos presión para los hombres a la hora de causar una impresión en los escenarios que para las mujeres. “Cada vez que que pienso en un machocore, pienso en aquella rata del calcetín. Quiero creer que, por muchos defectos que tengamos, las mujeres no tiramos ratas en calcetines”, apunta Trezzy.

Romper las expectativas es algo de lo que el grupo KILBOURNE sabe mucho, especialmente cuando se enfrenta a duras críticas bajo expectativas de mediocridad de las que los hombres músicos salen generalmente ilesos. El cuarteto fundado por Trezzy y Fran, con Stefani MacKichan a la batería y Dan Bronson a la guitarra, han sufrido en carne propia este tipo de comentarios chocantes. “Los más políticamente correctos te dicen que no se lo esperaban para nada, los menos comedidos te sueltan Eh! No sois tan mantas, he flipado“, explica Fran.


KILBOURNE
A pesar de que las KILBOURNE se han ganado a la crítica desde el debut de “Measure of Health” el año pasado, sienten, al igual que Kucsulain, que hay más presión para las mujeres en los estilos musicales agresivos, aunque bromean sobre que es más fácil de llevar cuando la barra del bar es más bajita. “Creo que en lo que se refiere a la participación femenina en el rock, las limitaciones son absolutamente estructurales”, dice Trezzy. “En la música clásica hay mujeres virtuosas y nadie hace ninguna crítica sorprendente al respecto. Uno de los comentarios más groseros en nuestro MySpace, no intencionadamente grosero, decía: ’Yo solía pensar que las chicas no podían/debían tocar la guitarra en grupos de rock, pero vosotras me habéis abierto los ojos’. Mira, eso no es un cumplido. Eso es de ser un imbécil completo. Si una mujer puede ser una pianista virtuosa ¿Por qué no iba a poder ser igual con la guitarra? No hay ninguna razón. Es todo social”.

Aunque KILBOURNE se desvía en tendencias post-hardcore, el grupo de Calgary mantiene estrechos vínculos con la comunidad hardcore y otras en la escena musical, y a pesar de tener que esquivar barreras culturales todavía, Fran dice que con el tiempo ha notado una mejoría. “Yo diría que dentro del mundo musical eso está cambiando”, comenta. “Incluso afirmaría que desde hace siete años, siento que me tratan más como a una igual. Si es porque mi técnica ha mejorado en esos siete años no lo sé”. Trezzy añade que hay margen para mejorar, pero admite que las cosas han cambiado para ellas como músicas y como grupo. “Noto como la gente está empezando a pillarnos el tranquillo ahora. Y es una larga lucha, pero estamos en ella y creo que siempre habrá chicas jóvenes manteniéndola”

________El levantamiento________

En los últimos años, sin duda he visto a muchas mujeres haciéndose visibles en el hardcore y es emocionante”, comenta Barb, cantante de I OBJECT. 

Barb fue principalmente atraída por el hardcore a causa del “todo vale” que suponía y de su “extraña colección de gente”; tanto como fan como en su papel de artista, ella siente que ha sido tratada como una igual. Conocida por adoptar la ética del Hazlo tú mismx y por desarrollar estupendamente el trash ochentero, la banda I OBJECT (Rochester, Nueva York) no ha parado de estar de gira desde que irrumpieron en 2003, lo que ha ampliado la visión de Barb acerca de la evolución de la escena. De gira de presentación de disco este mes, Barb habla sobre cómo la escena se ha reinventado a sí misma. “Creo que lo que seguramente impulsó que hubiese más igualdad fueron las chicas diciendo que no iban a dejar de ir a conciertos, ni de tocar en grupos, que iban a gritar más fuerte, hablar un montón e implicarse más y más”.

Subir el volumen y presentarse en la escena es justo lo que está pasando en Canadá, que ha sido un lugar exitoso para grupos como FUCK THE FACTS (grindcore desde Ottawa). La banda está en lo más alto del hardcore y de la escena agresiva, como sus duras guitarras, parecidas a las de ALL OR NOTHING. La voz gutural pertenece a Mel Mongeon, y es algo que dice que sorprende a algunos fans que van a un directo sin haber asociado la voz del disco a una mujer.


Mel Mongeon de Fuck the Facts
Los primeros gritos de Mel Mongeon al micrófono son del '99, cuando un amigo le pidió que se uniera a su banda. Su relación con la música agresiva comenzaría a una edad más temprana, cuando se sumergió en el punk y el hardcore. "Hay una energía en esa música, un ambiente que se crea" dice, agregando que a medida que pasaba el tiempo, sus gustos musicales iban queriendo música cada vez más dura, porque "se te va abriendo el oído” y que iba a ver a todas las bandas que podía. 

"Nunca me molestó que fuese un espacio masculino. Tampoco es que cierre los ojos ante eso. Si todo el mundo se pone en su lugar y hace lo que tiene que hacer y lo que quiere hacer, creo que la escena conseguirá ser un espacio menos dominado por hombres. Y creo que eso es lo que está sucediendo ahora, poco a poco. Es difícil de percibir, porque cuando un movimiento tiene algo fuertemente arraigado y tú no lo estás ni notando, es porque se ha ido construyendo con años y años de constancia. Tal vez ahora estemos en un cambio, pero podremos asegurarlo y darnos cuenta de ello dentro de unos años". Mongeon, que ha estado al frente de FUCK THE FACTS cuatro años, dice que la percepción juega un papel importante en las cuestiones de género en la música. También se ve a ella misma como una persona individual y no entra a analizar las reacciones de la gente.

Desafortunadamente, todavía hay mucha gente que ve el género antes de ver al artista. Topon Das, guitarrista y fundador de FUCK THE FACTS, dice que trajo a Mongeon a la banda basándose en que a todos les encantó su estilo vocal. Pero sabe que algunos hombres tienen otros motivos. “Yo siempre intento insistir en que Mel no está en el grupo porque es una chica”, dice. “Veo eso en algunas bandas donde se convierte en su mayor objeto promocional, en plan ‘Aquí está nuestra cantante. Pasen y vean a nuestra cantante, es un pivón' y toda esa basura. Pero no es algo en lo que haya pensado a fondo. Algunas veces vamos a tocar a algún sitio y vemos el diseño del cartel donde pone cosas como FUCK THE FACTS, grupo grind con una chica al frente y es como 'Mierda…!' ¿Esa es nuestra mejor virtud? Es bastante decepcionante de alguna manera que vayas a tocar y pienses que la gente va a verte porque quieren mirar a la cantante.”

Mongeon comparte que lxs artistas deben ser juzgadxs por sus acciones, no por su género. Medio en broma, dice que el único inconveniente que ve es que no puede cargar los instrumentos pesados al igual que sus compañeros, pero añade que las mujeres deben tener cuidado en estar a la defensiva sobre cómo son percibidas. “A veces pienso en ello y creo que a mí misma también podría chocarme ver a una chica que parezca muy tranquilita y después verla en un escenario”, comenta. “No es una cuestión de misoginia, es una cuestión de falta de costumbre, porque hay pocas mujeres en los escenarios. Una vez leí que alguien estaba enfadada porque siempre la veían como la chica del merchandising. Tampoco es raro, porque la mayoría de las veces eso es así. La chica normalmente no está para otra cosa en el grupo que para el merchandising. No es para que nos volvamos locos, porque la gente va asumiendo cosas. Al final esto es aún una escena dominada por hombres.

________El futuro________

Por supuesto, habrá mujeres que puedan verlo más allá de ser percibidas como la chica de merchandising e interpretar este tópico como anticuado, irrelevante y en detrimento de los avances que ya se han hecho. Pero analizándolo, la situación de las mujeres que participan en el hardcore sigue encontrando desigualdades. Para Barb, el hardcore ya es un mundillo abierto. Para Kucsulain y las hermanas Lanz, puede ser un lugar más permeable, todavía en transición. Las ideas de Das también muestran un lado desalentador de la escena, aunque acepta que también ha habido muchos cambios positivos.

A razón de todas estas visiones, Mongeon no tiene ningún problema en posicionarse contra cualquiera que sostenga que este es un tema obsoleto. "Todavía hay personas con una forma de pensar verdaderamente machista y eso no debería ser tolerado nunca más en la escena, pero lo es. Este tema no ha terminado.”


http://exclaim.ca/Features/Research/all_access-hardcore_women_crash_boys 
By Liz Worth
Mar 2006

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